Gestión del cambio: Mentoring

El mentoring debe su nombre a la mitología griega. Méntor era el amigo íntimo de Ulises, el protagonista de la Odisea de Homero. Antes de partir para Troya, Ulises pidió a Méntor que se encargara de preparar a su joven hijo Telémaco para sucederle como rey de Itaca. Méntor tuvo que ejercer de padre, maestro, modelo, consejero asequible y fiable, inspirador y estimulador de retos de modo que Telémaco se convirtiera en un rey sabio, bueno y prudente.

¿Qué es es el mentoring? El mentoring es un proceso de aprendizaje personal por el que una persona asume la propiedad y la responsabilidad de su propio desarrollo personal y profesional. Por lo cual podemos aseverar que las organizaciones actuales y futuras basan su éxito en la capacidad de innovación y adaptación de sus recursos humanos, y estos deben adecuarse a los profundos cambios que se producen en el mercado, cada día más global, reflejado en mutaciones constantes de las estructuras legales, políticas, culturales y económicas.

Con el mentoring, nos apunta, el departamento de CC.EE. de la Universidad de Deusto, “el Mentor ayuda al profesional a desarrollar las capacidades más acordes con su potencial y a conseguir, con sus comportamientos, aunar conocimientos y habilidades con otros colegas para satisfacer los requerimientos globales de la empresa”.

El mentoring a diferencia del coaching está dirigido por el Mentorizado, es una enseñanza o perfeccionamiento personal y profesional puramente “one to one”, es, el Pupilo, quién, se responsabiliza y gestiona su proceso de aprendizaje, es él quién marca los tempos de aprendizaje y va definiendo las fases de adquisición de conocimientos en base a la evolución de sus necesidades y en función de la implementación de los conocimientos que va obteniendo del Mentor, este debe tener una extensa formación intelectual y profesional y utilizar grandes dosis de sentido común e intuición, para la formación del Mentorizado, y el análisis de sus avances.

No existen a diferencia de la enseñanza tradicional textos cerrados o planes formativos rigurosamente planificados y muchas veces reñidos con la cruda realidad empresarial, en el mentoring, los itinerarios son abiertos en función de las necesidades y los escenarios reales en que se desenvuelve el Mentorizado. El Mentor invierte su tiempo, comparte sus conocimientos y dedica su esfuerzo. Se ocupa y preocupa, es decir, se compromete personalmente a que el profesional se desarrolle más allá de lo que dice el contrato.

El profesional dispone de nuevas perspectivas, enriquece su forma de pensar y desarrolla todo su potencial como persona y como profesional, dentro de un plan perfectamente establecido en fases. Podemos afirmar, por tanto que el mentoring aporta una nueva visión de la formación y el desarrollo del talento y la creatividad en el seno de las organizaciones actuales, influyendo sobre los cuatro pilares básicos de las mismas: las personas, los procesos, la estrategia y la cultura, generando en las mismas valor añadido. Por ello es fundamental desarrollar organizaciones que aprenden y desarrollan la imaginación y la creatividad, lideradas por personas partidarias de ayudar a los demás en su desarrollo profesional y personal, esto implica que la figura del Mentor tendría, un papel protagonista, este mentoring continuo conlleva un crecimiento continuo y por tanto una mejora continua.

Por ello, para crear o pasar a una organización que aprende, como anteriormente apuntábamos, es necesario, que los individuos que forman estas organizaciones tomen responsabilidades no solo en el ámbito de su trabajo o posición en el seno de la organización, si no que se responsabilicen de su aprendizaje y de sus planes de mejora. Hoy más que nunca es necesario, no solo la figura del Mentor, si no, en función de las diferentes realidades y complejidades de las organizaciones, la creación de redes de Mentores, que ante la cultura predominante del individualismo, la frustración y la decepción, contrapongan, en lo profesional y lo personal, una cultura verdaderamente humanista, en una empresa deshumanizada, donde triunfen los valores de lo bueno, la verdad, lo ético, que estos y no los anteriores sean el nutriente, en palabras de J.M. Gasalla, “ De nuestro desarrollo profesional y personal y que integralmente, cada uno de nosotros, Mentores, aportemos nuestras acciones a favor de construir hoy lo que queremos que sea mañana.”

En definitiva sirvan como resumen de lo escrito sobre mentoring y a diferencia del coaching, unas palabras de Isaac Newton: “ He sido como un niño pequeño que jugara a la orilla del mar y encontrara de vez en cuando una piedrecilla más brillante, en tanto que a mi alrededor el gran océano de la verdad seguía sin descubrir.” Sin duda todos somos niños en proceso de aprendizaje, todos necesitamos ser guiados para no perdernos en la inmensidad del océano, todos en algún momento hemos necesitado del mentor que nos ayude a encontrar el mejor puerto.

En definitiva todos somos uno y todos dependemos de todos… para todo, pero sin duda esto lo siente y lo transmite mejor con sus palabras Miguel de Unamuno: “¿Singularizarme? Vamos… Somos todos de consumo, Y en la piña que formamos Yo soy nos‐otro, nos‐uno.”

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